jueves, 2 de julio de 2009

Te siento aquí...muy cerca




Sábado, último sábado que pasaste en casa, te dejaron salir... Y celebramos mi cumpleaños. Casi un mes después. Vinieron todos. Te agobiabas, no podías respirar, tus pulmones ya no funcionaban demasiado bien. Por eso pasabas mucho rato en la habitación tumbado escuchando nuestras voces, nuestras risas... Te emocionabas. Fuí a la cocina a dejar unos platos, y cuando volvía... te oí hablando con mamá, "pobre Cintia, qué va a ser ahora de ella" decías medio llorando... Al cabo de un rato empecé a entrar en la habitación con bastante frecuencia...estabas tan guapo con esos pantalones nuevos... Te llamé, iba a apagar las velas de la tarta, y no quería hacerlo sin tí. Sabía que ese podía ser mi último cumpleaños contigo. Y me agarraste por el brazo, muy fuerte, me hacías daño, pero desee que no dejaras de apretarme así nunca. Apagué las celas casi llorando, quería paralizar ese momento. Pedí que te curases... Y he descubierto que los deseos que pedimos en nuestros cumpleaños no se cumplen. Te fuiste otra vez, pasé por el salón, y te vi respirando en la ventana, con mamá abrazándote por detrás. Nunca olvidaré esa imagen. Y tras un ratito, volví a pasar, estabas a oscuras tumbado en el sofá. Me tumbé a tu lado, te abracé. Podía sentir tu corazón, y lloré, sabía que aquello no iba a salir bien, y no quería dejar de oir los latidos de tu corazón. Me abrazaste tan fuerte... como cuando era pequeñita y te tumbabas cada noche a mi lado para que me pudiera dormir mientras me contabas aquel cuento de esos príncipes raros. Aún puedo sentir también tu corazón latiendo, sí, junto al mío.

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