domingo, 25 de octubre de 2009

Running in circles

Si existe una palabra que describa mi vida, esa es sin duda, CAMBIO. Siempre lo digo, me repito, pero no dejo de asombrarme lo mucho que pueden cambiar las cosas en tan poco tiempo, para mal y aunque no muy a menudo, también para bien. A veces la vida nos da un respiro, deja que nos alejemos de la realidad por un tiempo.
Soy consciente que es difícil tomar decisiones, pero qué otra cosa podemos hacer...tenemos por delante un futuro incierto, cualquier beso podría ser el último, cualquier abrazo, cualquier adios... La verdad es que no sabemos vivir al día. Es imposible. Ojalá un día pueda hacer algo improvisado. Coger las maletas e irme. Sola, o acompañada, da lo mismo. Espontaneidad es lo que nos hace falta. Tenemos que tenerlo todo tan controlado que olvidamos los detalles. Esto es la realidad, nada puede ser perfecto y nunca podremos tener todo bajo control. ¿Lo peor de todo? Que lo sabemos, lo sabemos pero nos empeñamos en darnos cabezazos contra la pared una y otra vez. El día a día no es suficiente. Queremos más. Pase lo que pase, MÁS es "mejor".

martes, 20 de octubre de 2009

sino

A veces nos sentimos traicionados por la vida. Y nos mostramos orgullosos incapaces de reconocer que estábamos equivocados. Por supuesto, yo no estoy reconociendo nada al escribir esto. Sentimos como nuestra cabeza da vueltas sin encontrar una solución. Y que conste que esta no es una entrada pesimista, sino todo lo contrario. Es bonito dejarse llevar por la música, el momento. Las ideas vuelan a nuestro alrededor, en ocasiones son tantas que pueden llegar a abrumarnos. Pero eso es bueno, nos lleva a cometer errores, equivocaciones que merecen la pena. Ahora estoy segura que las inseguridades deben quedar escondidas debajo de la alfombra. Es posible que no sea la mejor opción, pero puede que una mente retorcida no esté tan mal. Siempre quedará el fondo. Lealtad y fidelidad ante todo, pero no para todos. Quizás las dobles caras no estén tan mal. Todos las tienen. Como bien me dijo alguien una vez, "debes aprender a comportarte con unas personas y con otras". ¿Sabeis? No me había dado cuenta de lo que esa frase implicaba hasta ahora. Traducida quiere decir, abandona tus valores a un lado. Si no puedes con ellos, porque evidentemente eres minoría, únete a ellos, adéntrate en un mundo de hipocresía. Deja de ser observador, hazte partícipe. Y quizás tenga razón. Es extraño por los caminos que el destino nos lleva, pero hay que aceptarlos. No puedo cambiar de donde vengo, ni mi forma de pensar, así que tal vez deba crear esa segunda cara.
Cuando una manzana se pudre, va pudriendo las de alrededor también. La corrupción termina llegando a todos los rincones queramos o no.
Una decepción tras otra suele llevarnos a decir cosas que no queremos y a hacer cosas de las que probablemente siempre nos arrepentiremos. Pero esta vez no. Nos decepcionamos porque esperamos demasiado de las cosas. Ya no se lo que es más fácil. A veces pienso que nos gusta complicarnos. Y compadecernos de nosotros mismos es la que al parecer consideramos la mejor opción. Y sinceramente, no creo que lo sea.

lunes, 12 de octubre de 2009

Y tú, ¿a qué tienes miedo?


Hay cosas que ya no me llenan. Conforme pasa el tiempo veo cómo cambian las cosas, cómo todos cambiamos. Creo que nunca he sido tan consciente. A veces no queremos afrontar la realidad y la dejamos colgando, que cambie a nuestro lado sin hacerle demasiado caso. Pero me pregunto si merece la pena dejar todo eso de lado. Personalmente hay veces que siento que ya nada es lo mismo. Que nada me es suficiente. Ni siquiera cuando consigo lo que quiero, lo cual es motivo de que en ocasiones no trate de conseguirlo. Y, ya no sé. No parece que lo que me caracteriza, lo que realmente soy sea suficiente. Cada día mis expectativas han ido cayendo un poquito y yo me he vuelto más exigente. Y lo cierto es que no son cosas compatibles. Cada vez paso más tiempo soñando con una realidad paralela, cada vez necesito ausentarme durante más tiempo. Me gustaría decir que quiero que esto termine, que se pase este año, pero no puedo. Este año pasarán cosas importantes como cada uno de los que vivimos y sinceramente no me gustaría perdérmelas, por malas que sean.
Si bien es cierto que, como ya he dicho en numerosas ocasiones, las cosas no suelen ser como nosotros queremos o esperamos, a veces es solo cuestión de fé. Y no lo dice la más crédula precisamente. En realidad, ese es otro tema interesante. Yo era creyente. No solo en Dios, sino en todo, en la gente, todo. Pero conforme han ido pasando los años yo he dejado de creer. La gente me ha ido haciendo daño y desgastándome cada día un poco más y de Dios mejor no hablar. Prácticamente no creo en nada. Creo en mi familia y algunas veces en mí misma. Pero no creo en nada más. Soy realista, no me creo cualquier cuento, las historias de princesas ya no son suficientes. Ni las películas tampoco. Ahora ya no tengo fé. Bueno, se puede decir que creo en la ciencia pero, eso no sirve de mucho en el día a día la verdad. Pero esque es tan difícil tener fé que quizás sea mejor no complicarse la vida, no lo sé.
Debería aprender a organizar mis pensamientos. Pero tengo miedo de que si lo hago, algo cambie. Y no estoy preparada para los cambios. Al menos para más. Puedo decir que yo no era así, pero amigos, todo cambia. Y por primera vez admitiré que tengo miedo. Miedo al fracaso, miedo a que pasen cosas que no quiero, miedo a que me rompan el corazón, miedo a muchas más cosas. Pues sí. Tengo miedo, tengo miedo de empezar a caer y no tener donde agarrarme. Porque se que ese día llegará y si eso pasase ahora me hundiría tanto que no sé si podría volver a levantarme. Pero sé que no va a pasar ahora. Nadie dijo que fuera fácil, no creo que nunca vaya a serlo, pero puede que algún día encuentre mi razón, la que necesito para recuperar esa fé. Y hasta entonces, sonreiré.

martes, 6 de octubre de 2009

Me levanto lento, voy hacia arriba...



Te echo de menos. Vaya confusión eh. Lo cierto esque no puedo decir tópicos. Me he dado cuenta que las cosas no serían mejores si tú estuvieras aquí. Pero me has cambiado la vida. Estoy segura de que has marcado un antes y un después. Las cosas se ven distintas.
Veo un futuro incierto ahora mismo, demasiado a mi parecer. Se supone que sé lo que va a pasar, o al menos parte, pero...por favor pon a alguien en mi camino. Vale no, no pongas a nadie.
Siempre que te veo te veo con una sonrisa y me dan ganas de pegarle un puñetazo a la pared. A veces me gustaría que dejaras de aparecerte, duele despertar y ver que no estás. Pero, ¿sabes qué? Sigo sintiendo tus latidos como aquella noche.
Gracias por hacerme fuerte, gracias por no dejar que me desgaste más. Y lo más importante, gracias por haberme sacado tan temprano de la burbuja. Por hacer que pueda ver la realidad.
Siempre he soñado con cuentos e historias, y no me he dado cuenta que tengo la mía propia y particular. Algunas veces tengo miedo de lo que pueda pasarme más adelante, pero cuando pienso en tí... quizás puedas protegerme mejor desde ahí arriba, al menos eso tengo entendido. Y te necesito, te necesito mucho. Esto está lleno de buitres y víboras, y no creo que sola pueda defenderme.
Me enseñaste a levantarme con orgullo de la caida más ridícula; me enseñaste que la gente pisa fuerte y debo hacerme oir; Me enseñaste que las cosas no son lo que parecen, que no me fie, que la familia es la que siempre va a estar ahí, me enseñaste un poquito a vivir. Me dejaste pronto sobre dos ruedas, pero me ha servido, si no lo hubieras hecho... no quiero pensar lo duro que sería.
Y es probable que no seas un ejemplo perfecto a seguir, pero eres mi patrón, no quiero ser como tú, no tendría sentido, pero sí quiero amoldarme. Así que gracias por seguir estando aquí. Gracias por guiarme aún ahora. Gracias por no dejarme sola.
P.D. Yo también te quiero muchísimo,
Cintia.

lunes, 5 de octubre de 2009

Los días están contados, no hay más que temer...


"No mires nunca de donde vienes, sino a donde vas".
Pierre Augustin de Beaumarchais. (Poeta dramático francés).

Cuando leí esta frase me quedé pensando...¿de verdad estaba esta persona en lo cierto? ¿Debemos olvidar nuestras raices? Siento decir que no estoy de acuerdo.
Cuando vas nuevo a un sitio, puedes querer conocer gente nueva, relacionarte, crear nuevos lazos. Durante un tiempo te has hecho tu propia idea de como sería y de cómo serían ellos. Pero existe la posibilidad de que no sea como esperas. Con frecuencia, es probable que tus expectativas se rompan. Y cuando eso pase querrás que TU gente esté contigo.
Es importante marcarnos un camino, algo que nos sirva de guía, todo es complicado. Pero jamás debemos olvidar de donde venimos u olvidaremos también quienes somos. No es fácil, pero es necesario. Somos quienes somos por haber recorrido el camino que escogimos. Por haber pasado por todo lo que nos ha sucedido. Porque hay lugares que nos han marcado e influido en nuestras decisiones. Porque hay personas que un día quisieron que nosotros estuviéramos donde estamos. Porque no somos nada sin nuestro pasado, sin nuestro origen. Como ya he dicho, es importante saber hacia dónde vamos, pero de dónde venimos es algo que bajo ningún concepto debemos olvidar o de lo contrario... de lo contrario puede que perdamos completamente el Norte.

domingo, 4 de octubre de 2009

Time of your life



Alejandro Casona, un dramaturgo español dijo:
"No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias".
Y así es. Todos deseamos tener una vida plena, que todo nos vaya bien. Cada uno a su manera, intenta disfrutar el momento, vivirlo. Pero a veces no es suficiente con desearlo. A veces hay que luchar por ello. Hay cadenas, cadenas que nos van atando poco a poco, que nos anclan en el pasado y condicionan el presente. Cadenas que solo nosotros podemos romper. Y desde luego no vamos a conseguirlo compadeciéndonos de nosotros mismos y nuestras "desgracias".
En ocasiones desaríamos ser otros, nos gustaría que las cosas fueran de otra manera, pero desafortunadamente no podemos elegir nuestro destino, o al menos eso pienso yo. Cuando las cosas vienen, vienen. Y lo más normal es que no avisen, aunque a veces las veas venir, seguramente sean las menos. Es algo que debemos aceptar. Cuando menos lo esperemos la vida nos dará otro de sus fantásticos golpes como si no hubiéramos tenido ya suficientes.
Es increible como todo puede dar semejante giro en tan poco tiempo. Cuánto más tiempo pasa más segura estoy de que nada es para siempre. De que las promesas que hoy hacemos es probable que mañana no tengan ningún valor. Ojalá llegará alguien y me devolviera la fé, porque yo, yo ya no la encuentro.

jueves, 1 de octubre de 2009

No hay principio ni final, solo lo que quieras ir contando...




Necesitamos sentir que pertenecemos a un lugar, a un grupo, a algo. Y es posible que sea por eso, que crear un nuevo presente, dejar atrás el pasado, romper con las rutinas sea tan difícil. Porque aún después de superado, seguimos con esa sensación de que nos falta algo.
A veces hay cosas que nos ofenden y otras que nos sientan mal pero, sabemos que no hay malas intenciones, no, nunca las hay. Es curioso como las decisiones que tomamos en el pasado nos persiguen en el presente, en el contínuo presente. Es curioso como casi sin pensarlo limitamos nuestras opciones y nos marcamos el camino. Lo peor es que a menudo nos equivocamos y no hay vuelta atrás. ¿Lo peor? Quizás no sea lo peor, quizás el error sea no equivocarse. Quizás estemos destinados a pasarnos la vida preguntándonos por qué a nosotros. A no entender...
Puede que debamos preguntarnos si estamos haciendo lo correcto. O puede que no. Nadie dicta unas normas. No hay ningún libro que te explique cómo vivir. No hay ningún manual que te indique como hacer las cosas bien. ¿Bien para quién? Nunca llueve a gusto de todos. Es imposible contentar a todo el mundo, incluidos a nosotros mismos. Esa es una de las cosas más difíciles. No es demasiado complicado hacer feliz al de al lado pero, ¿y nosotros? Puede que alguien piense que es egoista hacerse esa pregunta. De hecho así es como nos hacen sentir pero realmente no estamos haciendo nada malo. Si nosotros no nos preocupamos por nosotros mismos, ¿quién va a hacerlo? Sí, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros/as novios/as. El problema es que ellos puede que no estén siempre aquí, con nosotros. Y a eso se debe que cuando un ser querido se va nos sintamos tan solos, tan desprotegidos. Porque nos acostumbramos a que otros se preocupen por nuestro bien. Dejamos que cualquiera lleve nuestras riendas. Así nos es más fácil, pero a la larga... a la larga todo pasa factura.