
Hay cosas que ya no me llenan. Conforme pasa el tiempo veo cómo cambian las cosas, cómo todos cambiamos. Creo que nunca he sido tan consciente. A veces no queremos afrontar la realidad y la dejamos colgando, que cambie a nuestro lado sin hacerle demasiado caso. Pero me pregunto si merece la pena dejar todo eso de lado. Personalmente hay veces que siento que ya nada es lo mismo. Que nada me es suficiente. Ni siquiera cuando consigo lo que quiero, lo cual es motivo de que en ocasiones no trate de conseguirlo. Y, ya no sé. No parece que lo que me caracteriza, lo que realmente soy sea suficiente. Cada día mis expectativas han ido cayendo un poquito y yo me he vuelto más exigente. Y lo cierto es que no son cosas compatibles. Cada vez paso más tiempo soñando con una realidad paralela, cada vez necesito ausentarme durante más tiempo. Me gustaría decir que quiero que esto termine, que se pase este año, pero no puedo. Este año pasarán cosas importantes como cada uno de los que vivimos y sinceramente no me gustaría perdérmelas, por malas que sean.
Si bien es cierto que, como ya he dicho en numerosas ocasiones, las cosas no suelen ser como nosotros queremos o esperamos, a veces es solo cuestión de fé. Y no lo dice la más crédula precisamente. En realidad, ese es otro tema interesante. Yo era creyente. No solo en Dios, sino en todo, en la gente, todo. Pero conforme han ido pasando los años yo he dejado de creer. La gente me ha ido haciendo daño y desgastándome cada día un poco más y de Dios mejor no hablar. Prácticamente no creo en nada. Creo en mi familia y algunas veces en mí misma. Pero no creo en nada más. Soy realista, no me creo cualquier cuento, las historias de princesas ya no son suficientes. Ni las películas tampoco. Ahora ya no tengo fé. Bueno, se puede decir que creo en la ciencia pero, eso no sirve de mucho en el día a día la verdad. Pero esque es tan difícil tener fé que quizás sea mejor no complicarse la vida, no lo sé.
Debería aprender a organizar mis pensamientos. Pero tengo miedo de que si lo hago, algo cambie. Y no estoy preparada para los cambios. Al menos para más. Puedo decir que yo no era así, pero amigos, todo cambia. Y por primera vez admitiré que tengo miedo. Miedo al fracaso, miedo a que pasen cosas que no quiero, miedo a que me rompan el corazón, miedo a muchas más cosas. Pues sí. Tengo miedo, tengo miedo de empezar a caer y no tener donde agarrarme. Porque se que ese día llegará y si eso pasase ahora me hundiría tanto que no sé si podría volver a levantarme. Pero sé que no va a pasar ahora. Nadie dijo que fuera fácil, no creo que nunca vaya a serlo, pero puede que algún día encuentre mi razón, la que necesito para recuperar esa fé. Y hasta entonces, sonreiré.