
Ya es Navidad. Es Navidad y no me puedo creer que no haya pasado en casa la nochebuena.
Es curioso como con el tiempo vamos creando costumbres y tradiciones con las que luego cuesta romper. Siempre he dicho que yo no era chica de tradición. Siempre he dicho que trataría de escaquearme del cumpleaños de mi prima el 25 de diciembre, y de la comida de Año Nuevo. Siempre he dicho que la vida está para innovar, que es puro cambio, nada de rutina.
Pero este año me he sorprendido a mi misma deseando volver a casa, deseando estar con todos, aunque me parezca un rollo. Porque cuando no estás donde siempre has estado lo echas de menos. Echas de menos que te hagan las mismas preguntas, dar las mismas respuestas, echas de menos las mismas bromas estúpidas de siempre. Echas de menos a los de siempre.
¿Cuándo se deja de echar de menos algo o a alguien? ¿Si dejas de echar algo de menos significa que ya no lo quieres?
No tengo respuesta a ninguna de las cientos de preguntas que podría escribir aquí. Solo se que echo de menos todo. Y que la vida no solo está para cambiarla continuamente. No podemos hablar de la foto de navidad de todos los años. Porque cambiamos. Puede que seamos los mismos, pero si faltase alguien, se echaría de menos.
Quiero pensar que siempre estaremos los mismos a la mesa en Navidad. Ya se que no será siempre así, pero engañarnos de vez en cuando no viene mal.
Recuerdo una foto, salíamos mi padre y yo justo delante del árbol, él me agarraba del brazo, ambos con una gran sonrisa, pelo corto yo, y en mi mano, las 12 golosinas que darían paso a un año nuevo para mí. No se por qué pero siempre me acuerdo de esa foto. Es graciosa. Creo que aquel año, él comió 12 gajos de naranja porque decía que las uvas le daban mala suerte.
Y también recuerdo aquellos míticos bailes después de las uvas con la 1 o la 3 jaja. Y la nueva tradición de predicción del nuevo año por cortesía de la tita Olga. Y también las mañanas de Año Nuevo viendo el concierto de Viena. Recuerdo muchas cosas. Y me da pena que tú no vayas a formar parte de mis nuevos recuerdos, para qué negarlo, pero estoy segura de que serán igual de buenos.
Por el árbol que un día recordaré con nostalgia; Por las viejas y nuevas tradiciones; Por tí.
Es curioso como con el tiempo vamos creando costumbres y tradiciones con las que luego cuesta romper. Siempre he dicho que yo no era chica de tradición. Siempre he dicho que trataría de escaquearme del cumpleaños de mi prima el 25 de diciembre, y de la comida de Año Nuevo. Siempre he dicho que la vida está para innovar, que es puro cambio, nada de rutina.
Pero este año me he sorprendido a mi misma deseando volver a casa, deseando estar con todos, aunque me parezca un rollo. Porque cuando no estás donde siempre has estado lo echas de menos. Echas de menos que te hagan las mismas preguntas, dar las mismas respuestas, echas de menos las mismas bromas estúpidas de siempre. Echas de menos a los de siempre.
¿Cuándo se deja de echar de menos algo o a alguien? ¿Si dejas de echar algo de menos significa que ya no lo quieres?
No tengo respuesta a ninguna de las cientos de preguntas que podría escribir aquí. Solo se que echo de menos todo. Y que la vida no solo está para cambiarla continuamente. No podemos hablar de la foto de navidad de todos los años. Porque cambiamos. Puede que seamos los mismos, pero si faltase alguien, se echaría de menos.
Quiero pensar que siempre estaremos los mismos a la mesa en Navidad. Ya se que no será siempre así, pero engañarnos de vez en cuando no viene mal.
Recuerdo una foto, salíamos mi padre y yo justo delante del árbol, él me agarraba del brazo, ambos con una gran sonrisa, pelo corto yo, y en mi mano, las 12 golosinas que darían paso a un año nuevo para mí. No se por qué pero siempre me acuerdo de esa foto. Es graciosa. Creo que aquel año, él comió 12 gajos de naranja porque decía que las uvas le daban mala suerte.
Y también recuerdo aquellos míticos bailes después de las uvas con la 1 o la 3 jaja. Y la nueva tradición de predicción del nuevo año por cortesía de la tita Olga. Y también las mañanas de Año Nuevo viendo el concierto de Viena. Recuerdo muchas cosas. Y me da pena que tú no vayas a formar parte de mis nuevos recuerdos, para qué negarlo, pero estoy segura de que serán igual de buenos.
Por el árbol que un día recordaré con nostalgia; Por las viejas y nuevas tradiciones; Por tí.
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