lunes, 14 de diciembre de 2009

All the words unsaid

Creo que podría pasar una larga temporada tumbada en una cama, inmóvil. Y no sentiría la necesidad de moverme. Cuantas más cosas tengo por hacer, más ganas tengo de descansar, aun sin haber hecho apenas nada.
Nunca habia sido tan difícil decorar la casa por navidad. Hace años tú eras el que me decía "¿y no vas a poner el árbol conmigo?". Ahora parece que lo hacemos por tí, porque tú siempre lo hacías. Y no me gusta.
Haces que me sienta sola. Haces que me sienta culpable por todo lo que te dije, y por lo que no te dije también. Haces que tenga ganas de hacer cosas que nunca haría. Haces que me vuelva agresiva y pesimista. Haces que llore algunas noches. Haces todo lo que me pase sea el menor de mis problemas. Haces que desee retroceder en el tiempo. Haces que me arrepienta de cosas. Haces que vea todo de una manera distinta.
Yo te discutía, yo era la que rebatía todos tus pensamientos pesimistas poniéndote siempre en el peor de los casos. Yo era la que intentaba hacerte entrar en razón. Y otras veces la que compartía tu opinión. Yo era la que te preguntaba sobre historia porque te encantaba contarme todo lo que sabías. Yo era la que me hacía la dormida cuando te despedías por la mañana dándome un beso. En realidad yo sigo siendo pero tú...
Lo cierto es que sigues vivo. Nuestra memoria que no te olvida ni un solo día, nuestras fotos, nuestros libros, nuestras frases, nuestras ideologías, nuestra casa, nuestro todo, mantiene viva esa llama que encendiste mucho tiempo atrás.
Admito que soy pequeña. Y quién no lo es. Veinte, veinticinco años no son nada, no quieren decir nada. ¿Sabes? Siempre me enfrenté a tí porque nunca pensé que fueras a dejarme desprotegida. Y lo más curioso de todo es que ahora, yo soy tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario