El tiempo pasa, a veces rápido, a veces lento. No hay explicación alguna. Quizás seas lo que necesito por el momento. Aunque ¿sabes?, a mí no me gustan las mentiras, aunque sean piadosas...
En ocasiones dejamos escapar lo que nos hace falta, lo que es perfecto, para nosotros, solamente por algún tipo de defecto. Algunos está claro que son importantes pero, ¿qué más da si sale mal? No podremos decir que no lo hayamos intentado. Con frecuencia nos rendimos antes de empezar, es tan sumamente fácil pasar de las cosas... pero la verdad es que ese nunca ha sido mi estilo. Cuántas veces habremos caido en el vacio con el paso del tiempo. Y precisamente, eso es lo que nos hace volvernos más precavidos, más... cobardes. Y sinceramente, yo no quiero que eso me pase. No quiero terminar solo, por el miedo a no ganar. ¿Y sabes lo que creo? Creo que en el fondo, nos gusta comernos la cabeza. Como también nos gusta sentirnos rechazados. Y pasar tardes y tardes hablando de chorradas. Fingir que no pasa nada. Demostrar que somos mejores de lo que los demás piensan... en fin, un montón de cosas ridículas que no llevan a ninguna parte. Para todo esto estamos completamente disponibles, en cualquier momento, a cualquier hora, pero cuando llegan las cosas importantes, las dejamos de lado tiempo y tiempo. Como si el tiempo fuese a arreglarlo todo.
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