Y sin darnos cuenta hemos llegado al final. Con tormentas, viento y un precioso arcoiris. Porque odio los finales, sean felices o no. Nunca se me dieron bien la despedidas. Y ¿qué nos queda? Pues a ustedes no se, pero a mi me queda la sensación de haber terminado bien."Mírame, soy feliz". Quizás haya algo de nostalgia en todo esto, no lo sé muy bien. Nunca sabes lo que puede pasar. Y últimamente no hace más que llover. Porque el estúpido destino se empeña en ponérnoslo difícil. "Hablemos para no oirnos, bebamos para no vernos, hablando pasan los días que nos quedan para irnos". Tampoco se me dio bien nunca hablar. Un silencio siempre es mucho más prometedor. Y un sabio me dijo una vez que nunca deje correr el tiempo, que esperar no sirve de nada. Y razón tenía aquel hombre, retrasar las cosas mientras esperas comiéndote las uñas solo sirve para eso, para terminar sin dedos. Si quieres algo, adelante. Nadie dijo que ser valiente fuera fácil. "Ser valiente no es solo cuestión de suerte". Cuanto nos cuesta reconocer que no somos capaces de hacer o decir todo aquello que quisiéramos. Pero poco a poco vamos aprendiendo a manejarnos por esta jaula de grillos. "La corriente enseña el camino hacia el mar". Pero seguiremos sin saber qué es lo que el destino nos depara. Seguiremos andando creyendo que tenemos un rumbo, pero los desvios siempre están ahí. Adoro "jugar al azar, nunca saber donde puedes terminar o empezar" ...
"Ahora alumbras las horas con guiños que se escapan, cubriendo el recuerdo con bandejas de plata. Y nos echamos tanto de menos, que nos da por despegar en avenidas de pegamento, clavados por las rodillas. Y en mitad del relampago llego el mal de altura"
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