Un encuentro casual en el portal. Ninguno de los dos saben quien es el otro, no se conocen. Ella se vuelve para sujetarle la puerta y ahí estaba él. Baja las escaleras, él las baja también sin que se de cuenta, un adiós casi susurrado al oído al pasar tras ella. Se pone nerviosa y se le caen las llaves al suelo, a penas se vuelve, él ríe. Ambos entran en sus casas. Él espera impaciente a que la puerta de enfrente se abra, pero no lo hace, no se abre. Va a su cuarto sin esperanzas y allí está, puede observarla por la ventana como revolotea nerviosa algunos papeles al percatarse de que él la está mirando. Pero él prefiere pasar las horas frente al ordenador fingiendo que no se muere de ganas por mirar. Ella se cansa, y se va. Él la busca al día siguiente, pero ya no está. Y así vuelven a ser plenos desconocidos hasta que casualmente se vuelvan a encontrar en el portal sin reconocerse.
-Sin tí las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer-
Le fabuleux destin d'Amelie Poulain.
Sin tí no habria emociones hoy, y nada me importarian el ayer o el mañana.
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